El ataque de los documentos
Veronica Villa
22. marzo 2006
El ataque de los documentos
Marzo 22
En este planeta ONU existen unos seres despiadados que comenzaron como herramienta de trabajo pero cobraron razón y autonomía, como en la pesadilla de ciencia ficción “Terminator”, y se han vuelto contra nosotros, queriendo someter a los asistentes a la COP8 a convertirse en mercenarios su propia guerra: La guerra de los documentos. Nos gritan “fotocópiame mil veces, los árboles no me importan” “distribúyeme, no comas, no duermas, redáctame, envíame por e mail, alíname” y los documentos que se pasan del momento oportuno se mueren de la risa de nosotros –y de los árboles- dentro del cesto de basura. Algunos, unas cuantas hojitas, se ofrecen al reciclado.
Entre los documentos que me atacaron hoy apenas abrí el ojo está el reporte de que el Gobernador de Paraná firmó una ley para obligar al etiquetado de transgénicos. Que Ecologistas en Acción de España plantaron semillas frente a las oficinas de Monsanto para exigirle que honre su compromiso de no desarrollar tecnlogía Terminator. Que las mujeres de Vía Campesina en Santa Teresa do Oeste (Brasil) descubrieron plantaciones experimentales transgénicas de soya de Syngenta (y las arrancaron!), y como son ilegales, la empresa está acusada de “crimen ambiental” y multada por miles de reales. Pero varias mujeres fueron arrestadas y los enredos legales prosiguen... En Nueva Zelanda el ministerio de medio ambiente defiende la tecnología Terminator mientras en Espana el principado ya se decidió a opinar en contra de las pruebas de campo...
Hay momentos del día en que es verdaderamente difícil poner atención a las personas, pues en cualquier reunión, de amigos o de diplomáticos, los documentos vienen, se instalan, ocupan las manos, revientan las mochilas, exigen lectura inmediata. Un mecanismo de defensa de los o humanos es comienzar a ignorar todos los folletos, fotocopias, carteles, manuales, propagandas, boletines, panfletos, banderines, libracos, volantes que inundan las mesas afuera de los salones de trabajo o que vienen hacia nosotros mientras estamos sentados en cualquier rincón deledificio! Se vuelve muy difícil poner la atención en algo específico, enfocar un objetivo para el trabajo, o acordar algo con alguna persona, además la mayoría están ocupadas en... producir documentos.
Sin embargo el tema de Terminator logró colarse en la atención de los asistentes a la COP8. Será porque hoy comeinza su discusión formal. Los periodistas esta mañana preguntaron las cuestiones básicas (qué es una TRUG, porqué es diferente a los otros transgénicos, en síntesis, porqué tanto escándalo), pese a que el Grupo ETC, en voz de Hope Shand y Pat Mooney anunciaron los resultados preliminares de la investigación sobre Costos financieros reales de la Tecnología Terminator para los agricultores . Aquí un extracto del boletín de prensa (otro documento!):
Las cifras, calculadas por el Grupo ETC en colaboración con organizaciones de agricultores, ponen en evidencia que sólo en 7 países la comercialización de Terminator supondría unos costes adicionales derivados de la compra de semilla que seguramente superarían los 1.200 millones de dólares anuales (3 veces el presupuesto dedicado a investigación pública de los centros de la revolución verde del CGIAR, o la mitad de la asignación anual para ayuda al desarrollo del gobierno de Canadá). Esta cifra, sin embargo, constituye una fracción pequeña de los ingresos que la industria semillera podría obtener de los agricultores si incorpora la tecnología Terminator a todas sus líneas varietales en el mundo entero. Se cree que la cifra real de aumento de negocio probablemente ascienda a miles de millones de dólares anuales. En Brasil, donde se está celebrando la reunión del CDB, los productores de soja tendrían que hacer frente a unos costes adicionales de 407 millones de dólares (866 millones de Reales Brasileños) si no pudiesen utilizar semilla de su cosecha para la siguiente siembra. Incluso los productores de trigo de Canadá, uno de los países que ha destacado por su defensa de Terminator en el CDB, podrían tener que afrontar una factura suplementaria de 85 millones de dólares anuales.
Estas cifras se han hecho públicas adelantándose a la previsible pugna que tendrá lugar a lo largo de hoy entre los representantes de países del Sur y de los cuatro países que han promovido una “evaluación caso por caso” de la tecnología Terminator en el seno del Convenio: Canadá, Nueva Zelanda, Australia y el Reino Unido (apoyados por Estados Unidos, que no es miembro del Convenio, desde fuera). Esta cláusula de “caso por caso” supone dar luz verde a las pruebas de campo y a la comercialización de la tecnología de semillas estériles.
Sin embargo la pregunta que hizo la mayoría de los periodistas merece una respuesta muy clara pues es necesario que todos podamos argumentar contra Terminator.
Las tecnologías de restricción del uso genético se dividen en dos tipos:
1. las que restringen una característica, es decir, un gen (que puede ser el crecimiento, la resistencia a enfermedades, a cambios climáticos, o esterilidad parcial –masculina o femenina). Estas son las T-TRUGS, también conocidas como traidoras o Traitor .
2. las que inhabilitan por completo al germoplasma para la reproducción de la especie, es decir con esterilidad incluida desde su diseño. Son las V-TRUGS o Teminator.
Pero explica Ricarda Stenbrecher, de la Federación de Científicos Alemanes y Econexus que ambas son molecularmente iguales. La distinción es inútil. Ambas corresponden a la invención de un organismo que igual a un teléfono celular, no funcionará a menos que periódicamente le paguemos a la empresa para que nos active los genes deseados, ya sea de características específicas o para que pueda reproducirse cuando le toque.